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Reseñas

Conducta: un éxito de taquilla en las pantallas cubanas

Por Darcy Borrero
Más allá de representar la realidad contemporánea cubana con sus matices y  tonos grises, Conducta, el  recién estrenado largometraje de ficción de Ernesto Daranas resuelve también su éxito desde el otro lado, mientras logra convencer a la audiencia.

El elenco le auguraba un buen destino, la crítica no fue menos visionaria al asumir atinada perspectiva en tanto la postproducción demandaba ágil actividad promotora y publicitaria. Sin embargo, no fue hasta su exhibición ante el gran público que se corroboró la calidad del trailer, que desbordó las taquillas del cine Chaplin.

Recordemos que se trata de otra realización del hombre que nos hizo llorar a muchos con la Sandra y el Alberto -Yarini eterno-, de Los Dioses Rotos (2008). Las alusiones a esta cinta quedaron al desnudo con la elección, nuevamente acertada, de Silvia Águila y Héctor Noas, antes Laura y Rosendo; ahora Raquel y Pablo. Tampoco parece fortuita la referencia a la infancia huérfana de padres, a la pobreza y a la marginalidad de los seres que habitan el encuadre de su mundo fílmico.

Ya había alcanzado en La Vida en Rosa (2004) una crítica social que para algunos roza el surrealismo. Con esta nueva entrega pone sobre el tapete temas ancladísimos en la contemporaneidad cubana, pero llevando a un punto superior los recursos expresivos.

Trabajar con niños y con perros es difícil en el cine y la televisión, -dicen los espectadores más avezados al impactar la pantalla sus ojos-. Aún así los artistas merecieron las palmas por la pulida y natural actuación de infantes y animales. Chala es un personaje-tipo de la sociedad, pero a la vez es solo él, con su intersubjetividad y peculiaridades que lo hacen único: con mala conducta, pero de inocentes sentimientos.

Por momentos Conducta alterna drama con comedia, e incorpora lo trágico en su línea argumental: un par de risas y lágrimas incita a escaparse, sin perder de vista la estética del séptimo arte, muchas veces suplantada en la gran pantalla por el entretenimiento o “gamificación”  propias de la televisión.

Iluminada con una fotografía de lujo, la puesta en escena recava en lo experimental, y sin necesidad de bruscos movimientos de cámara, -aunque no los desprecia-, los personajes se ajustan a su entorno y subterfugios naturales, ya sea en una casa a orillas del ferrocarril o una azotea ornamentada con palomas.

El amor de pareja, si bien no escapa a los límites para la edad, coquetea las finas pinceladas de un gran querer, del primero, y solo basta un beso entre los dos “muchachitos” para ejercitar los músculos del corazón de los adultos.

Entretanto, algunas escenas hacen de las suyas, por solo mencionar detalles de los que disfruta cualquier hombre al verse reflejado, representado, y casi fotografiado en un producto artístico de alto calibre. Uno siempre gusta de ver en pantalla su propia realidad, sin misterios ni miramientos, pero con los aires de una crítica no concluyente, sino constructiva; que no vaya al fin de la tragedia para no regresar jamás, sino que empiece a ver lo que podemos hacer mejor.

Carmela: una maestra de verdad
El personaje protagónico interpretado por la actriz Alina Rodríguaz, retoma las estrategias de la Enseñanza cubana de devolver a las aulas maestros experimentados, con larga trayectoria profesional habla más de educación que de instrucción.

Carmela gana el cariño de sus alumnos con un trabajo riguroso. Logra transmitir un relato vivo,  no se queda en el estereotipo, sino que como la actriz que es logra tal versatilidad, que nada tiene en común con la Justa de la telenovela Tierra Brava. No se repite. Aquí proyecta a la maestra de verdad, da a Chala el afecto que tanto necesita, a Jenny la comprensión y la oportunidad de estudiar en su clase.

Yuliet Cruz: En el Piso 6 de la actuación
Para quienes no la conocen, es, como ella misma confiesa, una artista ante todo. Conduce el popular programa de farándula Piso 6, hace teatro, televisión, e incluso cine, como parte de su carrera como actriz. Ello coincide con un parlamento de su personaje Flavia en La Película de Ana: “Sí, chica, televisión, música, hay que estar en todo”.

Argos Teatro bajo la dirección de Celdrán ha llevado a la treintañera al estrellato. Su auténtica interpretación de Luz Marina en Aire Frío primero (Virgilio Piñera), -con un precedente como Isabel Santos- y luego su espectacular versión de Lisy en La ramera respetuosa, del clásico Jean Paul Sartre llevado a realidad contemporánea en Fíchenla si pueden. Por el cine ha transitado en Se Vende y Melaza durante las últimas temporadas, para llegar a Conducta, mucho más madura en lo que pudiera nombrarse el Piso 6 de la actuación. Una madre soltera, adicta a los narcóticos y con una situación social de marginación, puede llevar a Yuliet  a su próximo galardón, tras haber merecido el Adolfo Llauradó 1ra edición 2004. a la Mejor actuación femenina en televisión. “Pompas de jabón”.

Nos entrega ahora un personaje otro, una Sonia no ya prostituta, sino un ser humano que puede morar en cualquier casa de la Cuba de hoy, un caso social que demuestra que los valores sentimentales están mucho más lejos del bien o el mal, porque la vida, precisamente, es en colores

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Conducta en los cines de Cuba

Javier Tamayo Ramírez

Bajo el título de Conducta su director y guionista Ernesto Daranas Serrano caracteriza la educación cubana desde la relación afectiva de un alumno problemático con su maestra de primaria. Esta nueva película cubana se estrenará del 6 al 8 de febrero en los cines de la capital.
Muchas de las historias que se desarrollan en el aula y que se muestran en la cinta son basadas en hechos reales, comenta su director en conferencia de prensa.
Armando Valdés Freire de 14 años en el papel protagónico de Chala rebela que su carácter es completamente diferente al que desarrolla en la película y además que incursiona por primera vez como actor.
Todos los niños de este largometraje fueron escogidos en un casting en el que cuenta Valdés Freire que su decisión a participar en él fue inducida por su madre y no por voluntad propia.
Aunque la educación cubana sea el núcleo de esta historia, otras realidades de la isla son apreciadas en esta cinta, así lo expresa la actriz Alina Rodríguez desde su interpretación del personaje de Carmela.
Daranas declaró que “el papel de Carmela no es un capricho sino que hay muchas maestras así en nuestro país”.
Conducta guarda relación con otras películas de Ernesto Daranas como los Dioses Rotos del 2008 en el tema de la marginalidad
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